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Platos fuertes (de sabor desigual) en la Berlinale – Huelva Información

La Berlinale juntó ayer tres platos fuertes de sabor desigual: Jafar Panahi, burlando la mordaza iraní con Pardé-Closed curtain, aportó su alegato político; Juliette Binoche, que brinda un sensacional e hipnótico recital de interpretación en Camille Claudel 1915 a las órdenas de Bruno Dumont, y Steven Soderbergh, autor de Side Effects, una cinta que ofrece todo lo que un espectador común espera cuando entra en un cine a ver un thriller: una trama novedosa, un conjunto de buenos y atractivos actores y un desenlace inesperado.

La combinación de tres formas distintas de hacer cine, arropadas con grandes nombres, convierte en compleja la tarea de elegir lo mejor de la jornada, aunque el rostro de Binoche acaba decantando las preferencias. Camille Claudel 1915 vuelve sobre una figura ya interpretada en 1988 por Isabelle Adjani, ahora en un formato casi insufrible para el espectador, al que no se le ofrece ni una secuencia de alivio. Binoche da vida a una artista sepultada en vida entre oligofrénicos y autistas, con la única compañía -esporádica- de su hermano Paul, diplomático y poeta, que sólo tiene ojos para sus textos o para Dios, pero no para auxiliarla. Dumont expresa el drama (real) de la escultora y musa de Rodin filmando el caudal inagotable de recursos de Binoche en arriesgados primerísimos planos.

Otro tono, más asequible, llegó con Soderbergh y su thriller mezcla de farmacología y especulación bursátil. En él, una depresiva (Rooney Mara) asesina a su esposo, lo que complica a su psiquiatra (Jude Law), quien cándidamente recurre a su antecesora en la terapia (Catherine Zeta-Jones) para salir del lío. “La industria farmacológica es un muy buen material para los criminólogos”, explicó el director junto a Law y Mara, ambos tan perfectos en el filme como captando flashes en el festival. Soderbergh confirmó que piensa tomarse “una larga pausa” tras este thriller de tema “con tirón”. Es su cuarto filme a concurso en la Berlinale, tras Traffic (2001), El buen alemán (2007) e Indomable (2012).

Completó la jornada Pardé, de Jafar Panahi, Oso de Plata en 2006 con Offside y en 2011 miembro del jurado del certamen en ausencia por estar bajo arresto domiciliario. Panahi está oficialmente inhabilitado para rodar, y Pardé, la película que ofreció, semeja teatro filmado, centrado en un creador, Partovi, refugiado en una hermosa casa junto al mar, cuyos ventanales tapa con gruesas cortinas. Le acompañan su perro, que no debe salir al exterior ya que el régimen sacrifica a estos animales por considerarlos indignos, y una mujer que se refugia allí una noche, perseguida por haber bebido en una fiesta. La cinta del iraní -que en la anterior Esto no es una película ya logró sortear la prohibición- es un conjunto de ensoñaciones de Panahi, que se mueve por su casa entre carteles de sus películas y otros recuerdos. Al protagonista le amenaza no sólo el régimen de Ahmadineyad, sino también la locura o la tentación del suicidio.


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